jueves, 12 de noviembre de 2015
Lucha sí. Sin violencia, también.
No pretendo escribir nada de carácter filosófico ni romántico, como suelo hacer; sólo voy a expresar mi opinión respecto a un tema que ha surgido en una conversación con una preciada amiga mía. Dicha amiga, cree que la violencia puede llegar a estar justificada y que es incluso necesaria en situaciones de lucha contra el poder en las que parte del pueblo no sea escuchado. Desde mi punto de vista, esto me parece una barbarie. Tan solo basta con imaginarnos la siguiente situación hipotética: el pueblo que no es escuchado se rebela contra el poder. El pueblo que no es escuchado llega al poder gracias a la violencia. Surge un nuevo sector del nuevo pueblo que no es escuchado por el poder y se rebela contra este. Este nuevo sector llega al poder usando la violencia. ¿Hace falta que siga? Creo que no. Si continuamos esa serie, al final va a quedar una fracción de pueblo que lleva la razón sin nadie a quien gobernar, porque están todos muertos; o bien, simplemente nos encontramos ante la "pescadilla que se muerde la cola": el sector que llega al poder ignora al que antes estaba en el poder. El que ahora es ignorado se subleva y llega al poder y vuelve a ignorar a los otros. Etcétera, etcétera y una larguísima etcétera más. La violencia no está justificada. En ninguna situación. La violencia trae caos, desorden y miedo y, lo peor de todo, NUNCA SE ACABA.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Fachada de un muerto
Solo veis la fachada,
veis a alguien duro y feliz.
A alguien que ríe ante la adversidad,
y que se muestra indiferente ante sus problemas.
Solo veis fachada,
la fachada de alguien roto por dentro,
destrozado,
la fachada de alguien que ha perdido su alma,
que lo ha perdido todo.
Sus creencias se han derrumbado.
Su razón se ha quebrado.
Su personalidad ha muerto.
¿Quién es él,
él que se protege tras una careta
de alegría y mentira?
¿QUIÉN ES ÉL?
Si de él no queda nada,
si habéis devorado hasta el último pedazo de su ser,
si habéis acabado con todo lo que tenía,
con todo en lo que él creía
y con lo que él era y quería a ser.
Y quién era él...
Si ni fue, ni pudo ser.
Si no tuvo la oportunidad
o si no la supo coger.
Si sonreía por placer
o eso nos quiso dar a entender.
Ya no queda nada de él.
viernes, 11 de septiembre de 2015
Cárcel
Es de noche y está en la cama./
Es de noche y no escucha nada./
Es de noche y huele a ella,/
a esa dulce melodía sorda/
que en su cabeza suena. /
Es de noche, pero sus ideas brillan,/
impacientes por escapar de esa cárcel de pensamientos/
que por la noche despierta y durante el día se acuesta./
¿Por qué es ahora/
cuando quieren salir?/
¿Por qué cuando está agotado/
y solo quiere dormir?/
¿Por qué ahora/
que su instrumento parece que se ha alejado,/
por qué ahora/
que parece que le ha abandonado?/
¿Por qué ahora/
que la música no suena,/
que las nubes lloran/
y la madre luna /
se oculta tras ellas?/
Si ya ni los borrachos caminan,/
ni las farolas alumbran. /
Si tan solo quedan sus ideas,/
esas que brillan y no ven la luz,/
esas que mueren solas.
martes, 27 de enero de 2015
Como cabras
Nos miran como si estuviéramos locos, y no les culpo.
Nos gusta bailar bajo la lluvia y los días fríos.
Cantar como si no hubiese mañana y gritar que estamos vivos.
Nos gusta volar cuando hay tormenta
y quedarnos en casa los días de primavera.
Somos así. Diferentes. Especiales.
Preferimos la noche al día, cogernos de la mano
y soltarnos solo para colocarnos mejor y estar cómodos.
Sonreímos por sonreír, nos miramos por placer.
Somos esas balas perdidas que se han cruzado en el camino.
Nadie nos quiere cerca, somos raros y hacemos ruido, mordemos.
Salimos en manga corta en invierno y con sudadera en verano.
Somos esa singular pareja que pone todo patas arriba.
Nos gusta que nos miren, llamar la atención y que nos manden callar.
Tenemos la mente demasiado activa, no nos gusta la rutina ni las normas.
Queremos sensaciones, queremos emociones,
velocidad, dolor, placer, miedo,
alegría, pasión, intriga
y sobre todo:
Paciencia
sábado, 1 de noviembre de 2014
Suspiro
Tanto ansiaba acariciar su rostro, rozar su fina piel con mis manos, que me costaba no morderme el labio mientras la observaba. Su voz, penetrante, me embaucaba. Su mirada, me enamoraba. Tanto ansiaba estar con ella que me frustraba, me dolía. Pero el sentimiento de amor que hacia ella sentía me hacía olvidar las penas, me hacía aún más amarla.
lunes, 27 de mayo de 2013
El valor de la vida humana, para filosofía
Este debate surgió a raíz de un mini-debate que hubo en clase sobre el aborto. Una tocó el timbre, mi compañero Iván y yo nos quedamos hablando un par de minutos contigo y de ahí nos diste la oportunidad de hacer esta redacción y, bueno, las oportunidades están para aprovecharlas.
Por primera vez, no sé bien por dónde empezar una redacción de esta índole. Bien es cierto que cuando una mujer decide abortar, se está tomando la libertad de matar a un ser humano sin repercusiones judiciales pero, si quisiésemos tomarlas deberíamos tener en cuenta una cuestión que Aristóteles planteó siglos atrás: la diferencia entre ser en acto y ser en potencia. Al igual que ocurre con el huevo y la gallina, un feto no es un niño, pero tiene la potencia de acabar siéndolo. Entonces aquí comienza el conflicto de si la madre está legitimada a acabar con la vida de ese ser en potencia que ella misma había concebido o si es tan asesina como el que más. Está claro que una madre no está legitimada a acabar con su hijo recién nacido pero, sin embargo, sí que lo está para hacerlo con su hijo al que le quedan alrededor de 4 meses para nacer. Parece ser que así intentaron justificar dos filósofos, como tú mismo dijiste, el infanticidio. Y tal vez esté justificado, ya que lo único que los separa es una franja de tiempo muy pequeña. Es obvio que no comparto esta postura y que me parece una completa aberración, pero parece ser la conclusión a la que llegamos con todo esto. Pero, ¿y en el caso de una violación? Al contrario de lo que la iglesia diga, si una mujer queda embarazada tras una violación, tiene todo el derecho del mundo a abortar. No porque lo que está creciendo dentro de sí no sea una vida, sino porque esa vida no tiene legitimación ni el valor de una vida fruto de una relación entre dos personas. Tal vez sea esto lo que da derecho a la madre a decidir si continúa creciendo una vida dentro de sí. En el caso de que la madre tenga riesgo de morir en el parto, la decisión estaría más que clara. Y en el caso controvertido en el que la madre quedase embarazada accidentalmente tras una relación sexual consentida surge un dilema importante. ¿Estaría legitimado en este caso el aborto? En mi opinión, sí que lo está. Los errores hay que asumirlos pero, si el error va a dar lugar a una vida humana, podría perdonarse. Habría que tener en cuenta la edad de la madre y las circunstancias en las que ese niño crecería pero, en cualquier caso, la madre está legitimada a acabar con la vida que crece en su interior ya que es algo que forma parte de ella y está en el derecho de hacer con sí misma lo que quiera. Quizás, el niño no sea niño hasta que no haya salido del vientre de la madre, al igual que la gallina no es gallina hasta que no sale del cascarón.
Luego, habría que hacer un hueco en esta redacción a aquellos que igualan la vida de un perro a la de una persona o, lo que es peor, la de una persona a un perro. Con todo el respeto, este punto de vista me parece una gran estupidez. Lo gracioso de esto es que los defensores de esta postura, por líneas generales, equiparan la vida humana a la de un perro pero no, por ejemplo, a la de una rana o cualquier otro ser vivo que, normalmente no tendrían por mascota. Tal vez no se den cuenta de la barbaridad que están diciendo porque, si los perros se venden en tiendas por el precio, pongamos de 200€, ¿los humanos también deberíamos hacerlo? No se puede cuantificar la vida de un humano, a no ser que estemos hablando de adoptar un bebé. Este tema también crea una gran controversia y un dilema moral ya que se está pagando por una vida humana. ¿Nos intenta decir el estado esa vida le pertenece; y no solo eso, sino que todos y cada uno de nosotros somos pertenencia suya, mercancía que se puede comprar y vender? ¿No debería ser al revés? Si alguien se ofrece a adoptar un bebé, una vida que tal vez no se aproveche, tal vez debería ser el estado el que pagase ese “intercambio” en forma de agradecimiento por prestarse a semejante labor. Tampoco quiero entrar mucho en el tema porque no sé si esto es algo que está en manos del estado o si es algo que lleva alguna empresa privada.
Me hubiese gustado indagar mucho más en este tema pero, dada mi falta de conocimiento y las conclusiones tan horribles a las que llego, prefiero no seguir.
martes, 14 de mayo de 2013
Libertad vs. igualdad, para filosofía
Libertad vs. Igualdad.
¿Libertad o igualdad? ¿Con cuál te quedas? Yo, obviamente, con la libertad. Elegir la igualdad demostraría la cobardía de la persona, de la incapacidad que tiene de afrontar las consecuencias de sus actos. Al dejar que nuestros actos recaigan en la sociedad, que es lo que elegir la igualdad supone, nos olvidamos de toda responsabilidad y consecuencia, y se trata de coger al toro por los cuernos y admitir cada uno nuestros propios errores.
Pero antes de entrar en materia, imaginemos un plato lleno de fruta, por ejemplo. El plato está situado en el centro de una mesa rodeada por cuatro personas y tenemos cuatro piezas de fruta dentro del plato. Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Entonces, existen dos opciones: o bien que cada uno tome una pieza de fruta, o bien que uno coja todo lo que crea conveniente para saciar su apetito. En el caso de ser fruta, supongo que la mayoría de personas elegirían la división equitativa de esta pero, ahora supongamos que lo que tenemos en vez de fruta es una cantidad muy exagerada de dinero. ¿Qué ocurrirá ahora? Los más íntegros dirán que lo ideal sería repartir el dinero a partes iguales, pero la gran mayoría, dada la ambición humana por el dinero, intentaría meterse en los bolsillos tanto como le cupiese, sin tener consideración alguna con los demás. Ahora volvamos al caso de la fruta. Volvamos a imaginar nuestro plato de fruta en la mesa, pero lo que ahora cambiaremos será el contexto. Imaginemos todo esto en una situación en la que los integrantes de nuestra mesa llevan semanas sin comer. Ahora, probablemente la situación será parecida a la planteada con el dinero, pero añadiéndole el instinto de supervivencia, es decir, el que más fuerte sea, más comida obtendrá. Este sería el estado de libertad absoluta en el que la igualdad queda abolida y lo que importa es la vida propia, sin dar valor a las demás.
Ahora intentemos imaginar una sociedad totalmente igualitaria: una sociedad en la que todo el mundo tiene lo que quiere, nadie molesta a nadie… En el momento en que en esta sociedad tú intentes hacer algo, no podrás, por el simple hecho de que si la igualdad es absoluta, tú no puedes hacer algo que moleste a otra persona. Esta sociedad es inexistente, es imposible. Todo no puede estar a gusto de todos y, en el momento que esto pasa, aparecen las desigualdades. Y si todo tiene que estar a gusto de todos, nada se puede hacer ya que siempre habrá alguien a quien le moleste lo que hagas. A pesar de que la anarquía aparece muchas veces como una utopía maravillosa, si nos lo planteamos nos daríamos cuenta de que estaríamos en la misma situación: un conjunto de personas que se niegan a ser representados y gobernados pero que, a la hora de buscar el placer de todos, se da lugar al caos.
Una sociedad totalmente igualitaria no es posible, mientras que una sociedad totalmente libre es algo concebible que se da, por ejemplo, en las sociedades animales.
Tan solo somos salvajes que aspiran a ser algo más.
miércoles, 8 de mayo de 2013
Tempus fugit, para lengua.
Que el tiempo pasa es un hecho irremediable, es nuestra condena, nuestra atadura, el acompañante de nuestro largo viaje. Durante nuestra infancia y adolescencia experimentamos una lenta subida en nuestra travesía hacia el conocimiento y la madurez que, tras llegar a la cima, experimenta una vertiginosa caída cuesta abajo y sin frenos en la que nadie, absolutamente nadie, tiene algo con lo que protegerse.
Nuestras vidas están llenas de subidas y bajadas, de altos y bajos que nos van marcando y que nos van haciendo crecer personalmente. Es obvio que, durante ella, encontraremos situaciones que no querremos vivir, que daríamos lo que fuese por evitar pero, personalmente invito a toda esa gente que huye de estas situaciones a vivirlas y afrontarlas. No hay placer sin dolor, ni frutos sin sacrificio. El hecho de tener solo una vida no debería desilusionarnos sino, al contrario, debería animarnos a aprovechar cada una de las oportunidades que esta nos brinda y a vivir cada día como si fuese el último, pero no de una manera extrema; sino, más bien de una forma más moderada, tratando de adquirir conocimientos para llegar a conseguir la sabiduría suprema. Este estado es claramente inalcanzable, una utopía, pero no por serlo debería desecharse esta opción por completo. Hay dos opciones: aprovechar el tiempo o morir quejándonos del que perdimos. Obviamente, hay que aprovechar el tiempo, vivir nuestra vida (que es solo nuestra) y solucionar nuestros problemas para luego reírnos de ellos. Y este es muchas veces el miedo del ser humano: que su existencia acabe para siempre. Pero que el tiempo pase es algo necesario en nuestras vidas. Este miedo debería impulsarnos a intentar ser recordados, intentar formar parte de la historia, de aparecer en los libros que jóvenes como nosotros estudiarán. Nuestra meta es tratar de marcar nuestro aquí y ahora para siempre.
jueves, 14 de marzo de 2013
Sentido de la historia, Para filosofía
Sentido de la historia.
En clase surgió un debate sobre el sentido de la historia, sobre si la actualidad es un conjunto de orden y acontecimientos necesarios o si es simplemente una acumulación de sucesos sin sentido y al azar que solo se rigen por el caos. En esta redacción, hablaré principalmente sobre la existencia o la inexistencia del destino, ya que considero que es exactamente lo mismo que el debate nombrado con anterioridad pero planteado de otra manera.
Seré claro: dudo que exista un camino ya trazado, que todo esté ya escrito, que cada paso que doy ya fue pensado e ideado por algo o alguien. Me niego rotundamente a pensar esa barbaridad. Pero supongamos que sí, que todo es un conjunto ordenado de sucesos premeditados por alguien, por un ente, por Dios. Si admitimos esto, estamos admitiendo que este Dios quiere que haya guerras, quiere que haya matanzas, quiere que haya asesinatos, pandemias, odio, tiranía, etc. Desde un punto de vista cristiano y/o religioso, esto no podría ser posible ya que Dios es bondadoso y no permitiría que todo eso ocurriese (aunque realmente ocurre) y negaría su existencia. Desde un punto de vista ateo, esto podría ser totalmente válido ya que, al no existir un dios bondadoso, es posible que todos estos sucesos ocurran pero, al aceptar que todo está trazado por un alguien, se está admitiendo la existencia de ese alguien lo cual empieza a acabar con el ateísmo de la persona suponiendo la existencia de un ente que no tiene porqué ser bondadoso, es decir, la existencia de una especie de Dios que simplemente hace lo que le place con nosotros incluyendo tanto actos totalmente bondadosos como atrocidades. Esto es, sin duda, una contradicción y nos lleva a la conclusión de que cualquier persona atea debería negar la existencia del sino.
Sin embargo, podemos poner un parche. Supongamos ahora que esta línea ha sido trazada, no por un ente, si no que está trazada de antemano y lo ha estado siempre. Esta opción es tan válida tanto para ateos como para creyentes. Pero admitir esto implica negar la existencia del propio razonamiento humano. Si todo está trazado de antemano, cualquier acción o pensamiento se considera mecanizada, es decir, el ser humano no piensa, sino que simplemente sigue una serie de órdenes previamente establecidas como si de una máquina de una fábrica cuyos movimientos están preestablecidos y mecanizados se tratase, acabando así con toda razón propia del ser humano. Llego así a la conclusión de que aquello a lo que llamamos historia es un conjunto de acontecimientos, unas veces con sentido y otras no tanto, que dan lugar a acontecimientos cada vez más graduales, es decir, con mayor número de consecuencias. Porque en definitiva, si un mono no hubiese golpeado una piedra con otra para producir fuego, todo esto sería algo inexistente.
Mi única creencia es la de la existencia de la capacidad humana de pensar (en la mayoría de los casos), de que el ser humano es imaginativo y racional. Como he dicho al principio, me niego rotundamente a pensar que no somos capaces de pensar. Si se llegase a dar el caso de que la hipótesis de la existencia del destino fuese cierta y que todo está prescrito yo, sinceramente, me suicidaría. Solo creo (o quiero creer) en una humanidad racional.
martes, 25 de diciembre de 2012
Percepción de mi Perfección
-Una percepción de mi perfección.
-Una esbelta figura cuya sombra podría confundirse con la de una fina farola. Su larga melena recorre su espalda como si de una gruesa sábana oscura se tratase.
-Sus delgadas piernas se ensanchaban conforme se acercan a sus tonificados glúteos. Los andares de una modelo digna de adorar. Su fina cintura da la sensación de tener la necesidad de ser protegida. Débil, frágil como la porcelana, un fino torso luce unos bonitos senos que conducen a un suave cuello, el cual besaría sin cesar la noche entera.
-Una puntiaguda barbilla presenta a sus redondeados y tiernos labios que esconden tras ellos las perfectas perlas por las cuales con joyero pagaría. Su nariz chata muestra unos agujeros casi inexistentes. Una mirada penetrante, formada por dos oscuros ojos en los que el mejor explorador se perdería. Sus perfectos cristalinos te envuelven en una inmensa confianza que te obliga a mantener la mirada. Todo eso, junto con una estrecha frente, dan lugar al ser más perfecto que la naturaleza jamás ha creado. La perfección personificada cuya dulce voz calmaría a la más terrible bestia.
-Generosidad absoluta, dulzura embriagadora... Una persona tan simpática que a todo el mundo gusta, a todo el mundo enamora. Su candidez la hace inocente, desprotegida. Pero estos inútiles ríos de tinta no apagarán una pequeña llama que no enciende la chispa necesaria para hacer de este sueño algo real.
No choice
No dominamos nuestros sentimientos. No controlamos nuestras emociones. No elegimos nuestros objetivos. Somos animales. Solo somos salvajes que aspiran a ser algo más.
Recuperación de una parte de uno de los textos de Cultura Clásica. Aníbal.
-Antes de emprender el viaje comprobamos que estaba todo listo. Todos llevaban sus mochilas llenas de comida, sus armaduras puestas y algo imprescindible: el valor de mirar a la muerte directamente a los ojos. Nuestras esposas lloraban mientras partíamos. Sabían perfectamente que ésta sería la última vez que nos verían. Pero era nuestro oficio, lo que todos nosotros habíamos elegido. Entre sollozos de algunos soldados, emprendimos nuestro largo viaje.
El comiendo del viaje era sencillo a lomos de unos elefantes. Tan solo teníamos que bordear el Mediterráneo hasta la cordillera de los Alpes. Pero una vez allí, alcé la mirada. ¡Aquellas montañas eran más altas que hasta donde la vista me alcanzaba! A todos se nos encogió el estómago. Un miedo aterrador nos recorría todas las entrañas de nuestros cuerpos. Pero no había marcha atrás. Habíamos llegado demasiado lejos y nuestro orgullo nos impedía volver.
Manteníamos la confianza. Aníbal nos protegía, al menos por el momento. Era un súper hombre. Actuaba con total superioridad ante los rivales y problemas. Los vencía uno tras otro sin problema alguno. Era… indestructible prácticamente. Era nuestro único seguro pero… él no podía cuidar de 100.000 hombres. Hasta eso se le quedaba grande. No podíamos basar nuestra fuerza en un solo soldado. Éramos un ejército y debíamos actuar como tal.
Nuestros hombres empezaban a caer con la llegada del invierno. La comida se nos agotaba. La bebida nos escaseaba. Las fuerzas nos flojeaban. Todos sabíamos que solo los más fuertes íbamos a salir de ésta.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Dilema de Epiucro, para filosofía.
El dilema de Epicuro afirma que:
Si Dios es todopoderoso y benevolente: puede y quiere acabar con el mal.
Si Dios es benevolente: quiere acabar con el mal.
Si Dios es todopoderoso: puede acabar con el mal.
He aquí el dilema: el mal sí existe. Entonces si Dios puede acabar con el mal y no lo hace, es que no es benevolente. Si, por otra parte, Dios quiere acabar con el mal y no lo hace, entonces no es omnipotente.
Lo único que demuestra esto es que, o bien, Dios es malvado; o que los poderes de Dios están limitados o que a Dios no le importa nuestro sufrimiento.
Mi opinión tal vez no sea del todo objetiva, ya que soy ateo, pero trataré de exponerla lo más objetivamente posible. Por lo general, la mayoría de los cristianos solo acuden a Dios cuando las cosas se tuercen, cuando algo empieza a ir realmente mal. En los buenos momentos, solo los más devotos que dan gracias a su felicidad a Dios se acuerdan de este. Yo, simplemente, no creo que exista un ente superior a nosotros que diese origen a todo. Como bien dice el libro de "Luces y Sombras", el cristianismo aparece en un maremagnum de creencias emergentes. Religiones que trataban de imponerse y de dar un sentido coherente a la vida y a lo que hay después de ella. Por ello, pienso que el cristianismo solo fue una más, una religión más que tuvo la gran suerte de aparecer y penetrar en las mentes de los individuos. No lo hizo instantáneamente, como es obvio, pero con el paso del tiempo esta caló y su número de seguidores empezó a crecer considerablemente. A parte de eso, ¿por qué tendría que ser el cristianismo la religión verdadera?¿Por qué no el islam?¿Por qué no el budismo? Yo pienso que la religión a la que se pertenece depende del país en el que se haya nacido. ¿Es entonces la religión algo libre o algo a lo que nacemos atados? Obviamente, depende. Por suerte, en Occidente existe la opción de dejar de seguir la religión principal en tu país, pero este no es el caso de Oriente. Si naces en Arabia Saudí, esta posibilidad ni se te pasaría por la cabeza. Si naces musulmán, morirás musulmán. Tristemente, en estos lugares el ateísmo está castigado con la pena de muerte. En mi opinión, las religiones son solo una muestra del miedo humano a la muerte, y una representación de cómo se trata de escapar de ella. La idea de pensar que tras la muerte no hay nada es realmente triste y desoladora. Pero, ¿y si fuese así?¿Cuál sería el sentido de la vida entonces si estamos predestinados a morir sin más?¿Podríamos tomar esto como una motivación a aprovechar la vida al máximo? Nuestra existencia no es relevante para el curso del universo. Somos prescindibles, hemos de aceptarlo. Si al universo le quitas la humanidad, queda el universo.
"Hagas lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas". Ghandi.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Reflexión sobre la nada, para filosofía.
¿Qué es la nada?
Primero remitámonos a lo que la rae dice sobre esta palabra: “no ser, o carencia absoluta de todo ser”. Es muy complicado dar una definición concreta de la nada. Si la nada es algo, entonces deja de ser nada. Con lo cual llegamos a la conclusión de que la nada no existe pero, ¿cómo una realidad tan presente entre nosotros puede ser una absoluta falsedad?
Heidegger indagó en este problema como filósofo existencialista que fue, teniéndola en cuenta en varias de sus obras tales como “Ser y tiempo” y “¿Qué es la metafísica? Según los filósofos, el ser tiene su base sobre la nada, con lo cual, los filósofos llegaron a la cuestión de que donde se cree que no hay nada en verdad haya algo.
Esto es, sin duda, un gran dilema que abarca al ser humano y a la existencia en sí. Si nos remontamos al inicio de todo, la perplejidad llenaría nuestras mentes. Si el inicio fue el Big Bang, ¿qué había antes del Big Bang? ¿Nada? Y si es así, ¿cómo de la nada puede surgir algo? Si aceptamos la hipótesis del Big Bang aceptaríamos a su vez la posibilidad de crear algo a partir de la inexistencia total. Los filósofos tratan estas cuestiones y su fin es encontrar una solución ya que, aunque sea imposible, merece la pena intentarlo.
En mi opinión pienso que el tema de la nada es algo bastante interesante y a la vez complejo. Pienso que jamás encontraremos la respuesta a tan difícil pregunta, porque la nada, nada es. Y aunque en el momento en el que diga “nada es” ya estoy asumiendo que es algo, pienso que la nada tal vez no sea una realidad absoluta, sino un simple concepto. Una palabra que designamos para la ausencia de existencia. Pero, sin embargo, los orígenes del universo plantean una cuestión cuán difícil como atrayente aunque sean cuestiones que están fuera de nuestro alcance.
lunes, 27 de febrero de 2012
Humanidad, la verdadera plaga.
¿Alguna vez habéis añorado algo que ni si quiera habéis vivido? Yo, sinceramente, echo de menos poder respirar aire puro. Echo de menos mirar al oscuro cielo de la noche, que entre sus esponjosos brazos te acoge, y ver sus ojos brillantes tales como perlas. Añoro aquel momento en el que ninguna fría máquina interrumpía el silencio de nuestras calles. Añoro esos tiempos, en los que con una pelota de plástico y dos palos de madera, conseguías una tarde entera de entretenimiento. Y sobre todo, te hecho de menos a ti, planeta Tierra, que poco a poco te estás desvaneciendo en nuestras manos, como granos de arena en una ventosa tarde de verano. Pero, ¿quiénes son las verdaderas máquinas? ¿Aquellas con cables y tornillos o esas cuyas mentes están tan colapsadas por el sistema que no pueden ver más allá de sus narices? Todos, absolutamente todos, somos culpables del desastre al que nos estamos conduciendo. Estamos yendo, de cabeza y sin frenos, a una extinción inminente. A un fin tan esperado como justo para algunos y, para otros, tan temible como la muerte acechando en cada cruce. Y quién sabe lo que nos espera tras esta sucia vida que nos maltrata y pisotea, como si un insecto fuésemos. Pero, no podemos quejarnos. La vida nos devuelve lo que le hagamos, es un continuo ojo por ojo y, al final, todo el mundo ciego. A pesar de estar concienciados con el inminente desastre, no hacemos nada para evitarlo. Seguimos viviendo en nuestra sociedad hiperconsumista que lo último que quiere es que pensemos. La pregunta es, ¿lo harás tú?
miércoles, 27 de abril de 2011
Mi gran amigo.
Cuando los miedos me rodean, cuando las dudas se adueñan de mi pensamiento, cuando no tengo nada más por lo que mirar hacia delante... ahí está él. Inerte, protegiéndome de todo lo que me acecha. Envolviéndome con su manto a cuadros de esta fría y oscura primavera. Consiguiendo que estas palabras inútiles fluyan por mis dedos. Sí, es él.
Ajedrez. Más que cualquier simple juego. Algo que el gran Bobby Fisher nombró como un arte. Para mí más que un arte, una forma de vida. Si no te gusta perder, ni te acerques. Si piensas que es de frikis, olvídalo. Si no esperas un reto, éste no es tu sitio. Pero si buscas un continuo reto de auto-superación, una vía de escape o algo que te ayude a mejorar tu concentración... continúa leyendo. ¿Cómo podría describir qué siento al descubrir una gran combinación que me hará ganar la partida más decisiva del torneo? ¿Cómo explicarte que yo siento lo mismo al colocar todas las piezas que lo que sintió Usain Bolt cuando consiguió el record mundial? ¿Cómo explicarte qué es el dolor si no te jugaste un torneo en la última ronda contra una amigo? ¿Cómo decirte lo que es decepcionarte contigo mismo si nunca perdiste una partida ganada? ¿Cómo demostrarte que las mejores personas que conozco son gracias a un tablero y unas cuantas piezas de plástico? ¿Cómo enseñarte qué es la vida si nunca has jugado al ajedrez?
Sí, es duro no poder ver a las personas que más te aprecian día a día. Pero si ese es el precio que hay que pagar por seguir en esto... que me hagan sangrar.
Y gracias a toda esa gente que me ha enseñado a no rendirme, a no dar una partida por perdida e incluso a aplicar todo esto a la vida real. Gracias por enseñarme a perseguir lo que quiero. Gracias a todas esas risas que valen más que todo el dinero. Y por supuesto gracias, gracias por seguir ahí a pesar de todo. No te rindas nunca, aunque esté todo perdido.
Ajedrez. Más que cualquier simple juego. Algo que el gran Bobby Fisher nombró como un arte. Para mí más que un arte, una forma de vida. Si no te gusta perder, ni te acerques. Si piensas que es de frikis, olvídalo. Si no esperas un reto, éste no es tu sitio. Pero si buscas un continuo reto de auto-superación, una vía de escape o algo que te ayude a mejorar tu concentración... continúa leyendo. ¿Cómo podría describir qué siento al descubrir una gran combinación que me hará ganar la partida más decisiva del torneo? ¿Cómo explicarte que yo siento lo mismo al colocar todas las piezas que lo que sintió Usain Bolt cuando consiguió el record mundial? ¿Cómo explicarte qué es el dolor si no te jugaste un torneo en la última ronda contra una amigo? ¿Cómo decirte lo que es decepcionarte contigo mismo si nunca perdiste una partida ganada? ¿Cómo demostrarte que las mejores personas que conozco son gracias a un tablero y unas cuantas piezas de plástico? ¿Cómo enseñarte qué es la vida si nunca has jugado al ajedrez?
Sí, es duro no poder ver a las personas que más te aprecian día a día. Pero si ese es el precio que hay que pagar por seguir en esto... que me hagan sangrar.
jueves, 10 de marzo de 2011
Inocencia
Cada vez que alzamos una mirada a la calle, no podemos evitar añorarla. Ver como la lujuria, el dinero y el vicio se han apoderado de cada calle, de cada ciudad, de personas e incluso de vidas. Cada cual busca su máximo beneficio. La hemos perdido. Nuestra más fiel amiga ha desaparecido. ¿Dónde está ella? Probablemente esté escondida, escondida de la realidad nos rodea. Se niega a ver que el mundo que tanto había cuidado se haya destrozado por completo. Pero yo no te voy a olvidar, amiga mía. Inocencia, sigues viva. En los columpios de parques olvidados, en los regalos de navidad y en otras muchas cosas. Pero ten cuidado, este frío enemigo nuestro llamado mundo no dudará en extinguirte si con ello consigue algo. Mientras tanto, ocúltate en lo más inocente que jamás hayas visto, la pobre sonrisa de un niño.
jueves, 24 de febrero de 2011
Freeze Dream
-Un sueño... Helado.
-Cuando me desperté, descubrí que todo había sido un sueño; pero aquella sensación de nostalgia no desaparecía. La imagen de un lugar despoblado, triste y perdido nunca se olvida. Puede que fuera un sueño, aunque lo viví como una realidad inolvidable. Al entrar en aquel mundo me sentí solo y perdido. Al mirar alrededor no encontre a nada ni a nadie, salvo un simple columpio descolorido y una choza milenaria. ¿Sería aquel lugar inexistente tan frágil como la misma realidad? Aunque no perdía la esperanza, la imagen de un lugar donde nunca sale el sol me desconcertaba. Observé, a lo lejos, una nube de la que solo caía un triste copo de nieve que quedaba suspendido en el aire. Tras darle muchas vueltas intenté volver a dormir y recuperar aquella imagen inexistente.
-Cuando me desperté, descubrí que todo había sido un sueño; pero aquella sensación de nostalgia no desaparecía. La imagen de un lugar despoblado, triste y perdido nunca se olvida. Puede que fuera un sueño, aunque lo viví como una realidad inolvidable. Al entrar en aquel mundo me sentí solo y perdido. Al mirar alrededor no encontre a nada ni a nadie, salvo un simple columpio descolorido y una choza milenaria. ¿Sería aquel lugar inexistente tan frágil como la misma realidad? Aunque no perdía la esperanza, la imagen de un lugar donde nunca sale el sol me desconcertaba. Observé, a lo lejos, una nube de la que solo caía un triste copo de nieve que quedaba suspendido en el aire. Tras darle muchas vueltas intenté volver a dormir y recuperar aquella imagen inexistente.
Growing up
Críos. Somos críos. ¿Y nosotros llamamos a los chiquillos de 5 años críos? Tal vez sepan más que nosotros. Los vemos tan contentos y alegres, libres de preocupaciones. Así deberíamos ser nosotros. Nos creemos mayores. Mayor es aquel con experiencia, sabiduría, arrugas, brazos rotos por peleas y guerras. Mayor es todo aquel que ha vivido lo suficiente como para decir: Me alegro de haber nacido y haber hecho todo aquello por lo que seguí viviendo.
Vivimos rodeados de mentiras, rodeados de personas que no dudarán en clavarte un puñal en la espalda si les eres inútil. Personas que sin ser nadie en su ciudad se creen alguien majestuoso.
Vivimos rodeados de mentiras, rodeados de personas que no dudarán en clavarte un puñal en la espalda si les eres inútil. Personas que sin ser nadie en su ciudad se creen alguien majestuoso.
¿Y quién dice esto?
Yo
Un simple crío de 14 años que se cree capaz de todo cuando en realidad no puede dar un paso firme sin caerse. Un crío que se cree mayor. Un maldito enano incapaz de afrontar sus problemas por sí mismo, y que como único medio de protección ante éstos tiene huir de su propia realidad. Un crío que dice que la vida es una mierda con tan solo 14 años sobre ella.
Y ahora me doy cuenta de que tengo que aprender a vivir. ¿Por qué ahora? Y yo que sé, solo soy un crio =)
Sufrimiento, ahora te toca a ti. El único sufrimiento real es el de aquel que perdió a toda su familia en un atentado. Sufrimiento es perderlo todo y tener que vivir debajo de un puente. Sufrimiento NO es que te deje el novio/a. Sufrimiento NO es quedarte sin amigos. Sufrimiento NO es suspender un examen y que te castiguen sin ordenador. Échale narices a tu vida y aprecia lo que tienes. ¿Te crees desgraciado? IMBÉCIL. Mira a aquellos que viven en condiciones infrahumanas. Observa cómo mientras políticos llevan los países a pique, o, incluso tu mismo, te tocas las narices a dos manos y hay gente que no puede comer ni beber. ¿Y tú te haces llamar desgraciado? Venga, no me jodas. Mira a tu alrededor, en tu misma ciudad. Familias enteras en el paro. Vagabundos en la calle pidiendo limosna y tú eres incapaz de soltarles un mísero euro. Como si a ti te faltasen.
En lo que llevo de vida nunca me he tenido que esforzar por lo que quería. NUNCA. Siempre me han dado todo hecho. Siempre me han comprado lo que he querido y/o necesitado.
Y así estoy. Incapaz de aguantarme a mí mismo. Incapaz de ver la vida como realmente es. Incapaz de afrontar mis problemas debido a que siempre me los daban resueltos. ¿Y cómo no los puedo afrontar pienso que la vida es una mierda y que me tengo que quitar del medio? TONTERÍAS
Todavía me queda mucho por vivir. Mucho por sufrir. ¿Y me quejo de que no tengo un videojuego?
Los únicos que tienen derecho a quejarse son aquellos que no tienen una casa para vivir. Aquellos que no tienen una escuela para aprender. Aquellos que ni si quiera pueden ir al hospital y curar sus heridas. Solo pueden quejarse esos pobres ilusos que aún esperan que la vida les de otra oportunidad.
Son las 0:00, mi día acaba aquí, ya hice mi labor.
Yo
Un simple crío de 14 años que se cree capaz de todo cuando en realidad no puede dar un paso firme sin caerse. Un crío que se cree mayor. Un maldito enano incapaz de afrontar sus problemas por sí mismo, y que como único medio de protección ante éstos tiene huir de su propia realidad. Un crío que dice que la vida es una mierda con tan solo 14 años sobre ella.
Y ahora me doy cuenta de que tengo que aprender a vivir. ¿Por qué ahora? Y yo que sé, solo soy un crio =)
Sufrimiento, ahora te toca a ti. El único sufrimiento real es el de aquel que perdió a toda su familia en un atentado. Sufrimiento es perderlo todo y tener que vivir debajo de un puente. Sufrimiento NO es que te deje el novio/a. Sufrimiento NO es quedarte sin amigos. Sufrimiento NO es suspender un examen y que te castiguen sin ordenador. Échale narices a tu vida y aprecia lo que tienes. ¿Te crees desgraciado? IMBÉCIL. Mira a aquellos que viven en condiciones infrahumanas. Observa cómo mientras políticos llevan los países a pique, o, incluso tu mismo, te tocas las narices a dos manos y hay gente que no puede comer ni beber. ¿Y tú te haces llamar desgraciado? Venga, no me jodas. Mira a tu alrededor, en tu misma ciudad. Familias enteras en el paro. Vagabundos en la calle pidiendo limosna y tú eres incapaz de soltarles un mísero euro. Como si a ti te faltasen.
En lo que llevo de vida nunca me he tenido que esforzar por lo que quería. NUNCA. Siempre me han dado todo hecho. Siempre me han comprado lo que he querido y/o necesitado.
Y así estoy. Incapaz de aguantarme a mí mismo. Incapaz de ver la vida como realmente es. Incapaz de afrontar mis problemas debido a que siempre me los daban resueltos. ¿Y cómo no los puedo afrontar pienso que la vida es una mierda y que me tengo que quitar del medio? TONTERÍAS
Todavía me queda mucho por vivir. Mucho por sufrir. ¿Y me quejo de que no tengo un videojuego?
Los únicos que tienen derecho a quejarse son aquellos que no tienen una casa para vivir. Aquellos que no tienen una escuela para aprender. Aquellos que ni si quiera pueden ir al hospital y curar sus heridas. Solo pueden quejarse esos pobres ilusos que aún esperan que la vida les de otra oportunidad.
Son las 0:00, mi día acaba aquí, ya hice mi labor.
Hate Remembers
Hay..hay recuerdos imborrables e irrepetibles que ni si quiera sabes si son buenos o malos. Recuerdos por los cuales ahora eres lo que eres. Recuerdos que te han hecho cambiar de una manera o de otra. Porque hay cosas que aunque no quisieras haber vivido están ahí, acechando en lo mas profundo de tu subconsciente. Son los recuerdos. Cosas que aunque no querriías haber hecho o vivido si que existen, y aunque mucha gente desconozca de ellos tu sabes que están ahí, para hundirte en lo más profundo de tu ser. Recuerdos que aunque repitas 27 veces NO siempre serán sí. ¿Tanto tiempo ha pasado desde que eras un chiquillo que no tenía más preocupación que aprender? Aprender y jugar, vivir con alegría. No, no ha pasado tanto tiempo, pero has cambiado. ¿Por qué? Por todos estos recuerdos que te hacen ser lo que eres, vivir cada momento, disfrutarlo y sobretodo, lo más importante, no olvidarlos y hacer de cada uno de ellos lo mejor que se pueda, convertirlos en inconfundibles para mirar a tu pasado y estar orgulloso ellos. Piensa antes de actuar porque todo aquello que hagas quedará grabado en lo más profundo de ti... en tu memoria
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